martes, 4 de abril de 2017

Música Cretina 2017 #3


ESTO NO ES UN PROGRAMA

19-3-2017

Lado A

"Flashes de un fin de semana/ tirado en la cama"

1.- Nurses, Trying to reach you
2.- Charly García, Rivalidad
3.- Pete Townshend, The sea refuses no river
4.- Texas, I will always
5.- Valentín y Los Volcanes, Sonámbulos
6.- Lee Fields & The Expressions, I'm coming home
7.- Chuck Prophet, Bad year for rock and roll

Lado B

"Tengo que cruzar ese río/ tengo que cruzarlo a como de lugar"

8.- Lou Reed, Stupid man
9.- Varias Artistas c/Marina Fages, No me necesita
10.- Lyle Lovett, North Dakota
11.- YG c/Tory Lanez, Me & my bitch
12.- Rosario Bléfari, Vidrieras
13.- The Motels, Suddenly last summer
14.- El Tri, Proud Mary (Creedence Clearwater Revival)

domingo, 2 de abril de 2017

Charly Garcia, "Rivalidad"


Nunca van a conseguir cambiarme, Baby/ Viva la rivalidad

Hace exactamente quince años atrás, Buenos Aires ardía y Charly García ardía con ella. Pero no era un Nerón de cabotaje, incendiando lo que ya no podía tener y cantándole a las llamas. Sino que simplemente el fuego era su día a día, y parecía un tanto sorpendido al darse cuenta que simplemente la ciudad caminase a su paso. "Si mi orden para la gente es el caos, pongamos que soy el maestro del caos", me dijo por entonces, en una entrevista que salió en Radar. "Así que cuando hay caos en serio, para mí es lo más normal". Esa normalidad era la de los bancos sitiados por ahorristas caceroleando por sus ahorros, cortes en todas las esquinas (había uno en Santa Fe y Coronel Díaz, casi bajo su ventana, cuando hicimos aquella nota), y unas elecciones inminentes de las que Charly se desmarcaba, después de haberle puesto a Carlos Menem el brazalete de Say No More, y simplemente se anunciaba como Master del Universo. Entre tanto delirio, por supuesto, García resultaba terriblemente lúcido, como si en la mesa del Sombrerero Loco de Alicia de pronto alguien con una frase explicase el mundo. Algo parecido sentí hoy al recordar este tema del nuevo disco de Charly, que engalana el Lado A del que todavía es el último Música Cretina. Cuando todo el mundo se rasga las vestiduras por la bendita grieta, y también se escandaliza ante el eterno Boca-River al que parecemos condenados como, ejem, argentinos, Charly alza el puño y celebra y pide mas rivalidad. Y como si fuera poco además recuerda que siempre hay vecinas incapaces de distinguir la música del ruido, la mas maravillosa música con ese ruidito que apenas son capaces de hacer. Charly es Charly, no hay nada que hacerle, aún con cuentagotas, sin tocar, sin cantar, sigue siendo García. Y así como de pronto todos estábamos hablando de él y ahora que parece que lo hemos olvidado, simplemente sigue dejando marcando el camino en la eterna mesa del te del Sombrerero Loco en que se ha ido transformando nuestro día a día.

sábado, 1 de abril de 2017

Chuck Prophet, "Bad year for rock and roll"


Puedo verlo en tus ojos/ todavía no es tan tarde

Justo antes de fin de año, Chuck Prophet dijo lo que necesitaba escuchar. Y no sólo lo dijo, también lo cantó. Es increible el poder de las canciones, porque cuando dicen lo justo, cuando aparecen cuando corresponde, ni antes ni después, arman y desarman a la vez, entendés todo y al mismo tiempo no necesitás entender, lo sentís en la piel, o en las ganas de salir a pelear por algo que valga la pena. No creo que el rock n roll merezca ninguna pelea, pero no es el rock la cuestión, sino la vida, claro está. La de todos los días, especialmente. Eso que llamamos estado de ánimo, y eso sí que vale mil peleas pequeñas, íntimas y diarias. Y eso es a lo que el buen Prophet apunta, y da en el clavo: en nuestro mundo personal, el de hoy, apoyado en lo mejor de nuestra historia. El duque blanco hizo una última reverencia/  ahora hay una estrella más en el cielo, arranca cantando en este tema que regala piel de pollo, y al mismo tiempo intenta sacarnos a la calle, puñoto cerrado y ganas de saberse la letra para cantarla entera. Recién el amigo Federico Watkins me pedía el nombre de algun artista del que fuese fan pero nadie conociera, y si bien el intento de precisar previamente una  definición de "nadie" (y también de "fan") me inmovilizó un poco, le tiré algunos nombres, y entre ellos estaba el de Prophet. No diría que soy su fan, pero como el perro que da vueltas y vueltas en un almohadón antes de decidir que vale la pena tirarse ahí a descansar un rato, hace tiempo que le vengo rondando al amigo Prophet. Ya lo escribí por ahi, lo descubrí en algún oportuno disco solista y fui para atrás, hasta encontrarlo en Green On Red, uno de los grupos iniciaticos del Nuevo Rock Americano, que nos tiró un madero en medio del océano de teclados de los ochenta, una balsa que terminó legándole al mundo su mejor descendencia, que responde al nombre de REM. Los Green On Red nunca llegaron tan lejos, al igual que el resto de su tropa, pero Chuck Prophet ha sobrevivido, y no sólo eso: en los últimos años --en lo que va de esta década, digamos-- ha ido editando un disco mejor que otro. Estos son años inmediatos y sin historia, los años pasan y los temas y los discos que más nos gustan apenas si son un archivo en el disco rígido, y cuando nos queremos acordar nunca sabemos de qué estamos hablando, qué nos gusto o qué nos mantuvo vivos todo este tiempo. Por lo general, además, cuando un artista la pega, el disco siguiente ni siquiera vale la pena escucharlo más de una vez, y a veces ni llegamos hasta el final. Y las neuronas al final se borran, hay que hacer lugar para los nuevos nombres, qué tanto. Por eso es que cuando un disco me gusta y me acompaña, intento comprarlo, que ocupe un lugar en el estante, aunque no lo vuelva a escuchar en formato fisico. No importa, no soporto que no exista, que sea sólo una carpetita olvidada, igual a las demás. Pero me fui de tema, volvamos a Prophet, que desde que la pegó con el disco que me hizo rastrillar hacia atrás en su historia --¡Let Freedom Ring! (2009), un New York de Lou Reed para los nuevos tiempos-- no ha sacado un disco flojo, uno tras otro obligan a tenerlos en las manos, y entonces es cuando se manifiesta una de las deficiones posibles de esa declaracion de "fan" que me reclamaba el pedido de mi amigo Fede: es directamente proporcional (no es excluyente, claro) a la cantidad de lugar que ocupan sus discos en mis estantes. Y lo último del ex guitarrista de Green On Red la rompe, y este tema --y el video, que no es oficial, sino que lo armó algún fan, lo colgó en You Tube y emociona, qué joder-- fue mi himno de fin del año pasado y el comienzo de éste. Es apenas el anticipo de un disco que acaba de salir, cuyo titulo --Bobby Fuller murió por tus pecados, sería la traduccion-- hace referencia al autor de I fought the law, que murió con apenas 20 años. La ley ganó, lo sabemos, la ley gana siempre, pero al mismo tiempo siempre hay un lugar donde sobrevivir, y el rock siempre nos ha ayudado a encontrarlo, así que hay que brindar por eso. Y si todavía es muy temprano para andar revoleando vasos y copas, mezclando los líquidos, entonces siempre se puede hacer play, y escucharlo al buen Chuck. Y también escuchar completito el último Musica Cretina, que le reservó un lugar al final del Lado A, merecidísimo y cretinisimo. Como esta vida que nos empeñamos en llevar adelante, cuando alrededor todo cruje, cae y se muere. Y se levanta como un zombie a perseguirnos. Estaca y ajo, y rock n roll: mi deseo es que nunca los tengan lejos. Y como dice Prophet al final de su canción: Me pregunto cómo es que todo va a terminar.  

jueves, 30 de marzo de 2017

Lyle Lovett, "North Dakota"


Los chicos de North Dakota/ beben whisky para entretenerse

Mi primera nota en aparecer en Página/12 fue sobre Lyle Lovett. Debe haber sido por el 93, cuando se casó con Julia Roberts, así que ya van casi 25 años. No la escribí para el diario, sino que se la vendí a Carlos Polimeni, que por entonces todavía reinaba en el suple No. Pero como estaba la Roberts en el medio, cuando quedó un hueco en Espectáculos y le pidieron ayuda a Carlos para taparlo, les tiró mi nota, empezando a hacer méritos como para --poco después-- pegar el zarpazo y quedarse con la sección. No se cómo llegué a Lovett, debe haber sido por revistas como la Musician, que por entonces nos abrían los ojos a los que nos queríamos meter un poco en la buena música yanqui, mas allá del grunge. Eran las épocas de Bill Flanagan y Paul Nelson, la Rolling Stone se había movido al mainstream, y los expulsados por esa movida buscaron refugio en la Musician, según recuerdo y también ahora sospecho. Por ejemplo, la primer nota que leí sobre Jeff Buckley también la encontré en sus páginas. Lo cierto es que más allá de quién haya sido el responsable de que le prestase atención a este músico larguirucho, de traje y nombre, pelo y rasgos extraños, Lovett me deslumbró enseguida. Acababa de salir Joshua judges Ruth, un disco que aun hoy es la cumbre de su carrera, y la verdad que le sobraba musica por todos lados, y tambien historias. Porque eso es lo que mas deslumbra de Lovett, que escribe canciones como un cuentista. Además tiene un particular sentido del humor, a lo Buster Keaton, capaz de pasarse de rosca pero sin delatarse jamás. Y lo mas interesante es que entonces se podía ir hacia atrás en su discografía --me dejó con tanta sed ese disco, que había que ir a por mas-- y la cosa se ponía mejor y mejor. Recuerdo haberle comprado alguno de esos discos previos a Alfredo Rosso en Tabú, su disqueria en la Bond Street. Hay uno que tiene un tema llamado Pontiac --de su segundo disco, del 87, bautizado con el nombre de este tema--, narrado por la voz de un hombre que se sienta en su auto y piensa. Piensa en que los vecinos lo ven como un simpatico hombre mayor, en que durante la guerra mato veinte chicos alemanes con sus manos, y en que su mujer no deja de hablar y nunca dice nada, y por eso va a dejarla. Eso nomas. Como si hiciese falta mas. Lovett te pone la piel de gallina, como un Randy Newman terminal, sin el guiño del entertainer, un cowboy que sin embargo se da cuenta que de nada sirve el stetson, que igual estamos desnudos ante nuestras falencias y ante ese mundo que siempre nos va a dejar solos. Lo que redime a Lovett es que, por eso mismo, es capaz de hacer canciones de amor de esas que te dejan sin aliento. Como esta, en la que dice que los chicos de Dakota del Norte beben whisky para entretenerse, que los de Texas limpian sus armas, y cruzan la frontera hacia el sur para descubrir las artes del amor. Y a continuación la voz que canta agrega que entonces se tomó un whisky, soñó que era un cowboy, y cruzó la frontera. Me mata esa percusión, ese piano del comienzo, esa contención, esos instrumentos que llegan y se van. Y la que canta con Lovett es nada menos que Rickie Lee Jones, hay un video en vivo por ahí en la que se los ve juntos sobre un escenario, haciendo muy bien este tema, sin resignar ningun arreglo, pero yo prefiero la grabación del disco, justa, perfecta. Emotiva y profundamente triste. Si me amás/ decí que me amás, cantan y cantan Lyle y Rickie Lee en esta maravilla escondida en un disco lleno de maravillas, que merece escucharse de punta a punta, llamado Joshua judges Ruth. Un tema que tal vez corte al medio este jueves de otra vez marchas, de derechos pisoteados por los poderosos siempre contra los mas vulnerables, y de un viento que se disuelve en un sol que se niega a darse por vencido. North Dakota suena también en el Lado B del último Música Cretina, el de marzo, un mes que todavía está entre nosotros y delata que esto recién empieza aunque ya pensemos que dejamos todo un año atrás, tan rápido y tan intenso todo. Y para que no se nos vaya el tiempo entre los dedos, también podemos hacerle play a todo el no-programa, estan todos invitados, que las horas y los minutos estan contados, pero el reloj siempre se detiene con la buena música. O al menos la que evidentemente es Cretina.   

lunes, 27 de marzo de 2017

El Tri, "Proud Mary" (Creedence Clearwater Revival)


La corriente nos va llevando/ y la Raza por el rio se sigue cruzando

Cuando introdujo a Creedence Clearwater Revival en el Salón de la Fama del Rock and Roll, Bruce Springsteen contó que solía tocar con su primera banda en un club llamado Pandemonium, ubicado al costado de la ruta 35, en las afueras de Astbury Park. "Eran cincuenta minutos por noche, y raramente terminaban sin que hubiese una pelea", recordó. "Pero durante los tres minutos y siete segundos de Proud Mary, una hermandad llenaba la sala. Era simplemente una gran canción que les gustaba a todos, y que literalmente nos salvó la vida en mas de una ocasión". No hay banda de rock mas popular y universal que los Creedence, y por eso es que, al haber convertido el tema que fue su primer simple en un himno de los mojados, Alex Lora da en el clavo y explica por qué ocupa el lugar que ocupa dentro del imaginario del rock en castellano, al menos alla al norte, a un lado y el otro de la frontera, con o sin Trump, con o sin muro. Tengo que cruzar ese río/ tengo que cruzarlo a como de lugar, canta Lora al frente de El Tri, desde el flamante disco homenaje Quiero Creedence, que incluye a Calamaro y Bunbury cantando en inglés, a los Enanitos Verdes traduciendo por la mitad Travellin' Band, y muchos mas, desde Juan Gabriel hasta Los Lobos no hay rocker latino que falte y sin embargo el disco termina quedando demasiado anglo, y entonces la versión de El Tri es aún mas himno que nunca, y por eso hay que dejar que suene para empezar mejor que nunca la semana. Y también por eso cierra el Música Cretina de marzo, que aún tiene historias que contar y canciones que hacer escuchar.

domingo, 26 de marzo de 2017

Pete Townshend, "The sea refuses no river"


El mar no rechaza ningun río/ acordate de eso/ cuando el mendigo se pague una vuelta

El domingo ya empieza a perder sus luces, y yo no puedo menos que recordar que apenas si hemos hablado de la música del no-programa en esta semana de marchas y no de canciones, y a mucha honra. Si, marzo se acaba y hay un Música Cretina al que aún no hemos deshojado, asi que mejor empezar con el me quiere-no me quiere en cuestión, aun se trate de amores y no de rechazos cuando hablamos de canciones. Y más si son cretinas, claro. Hay una canción que hoy siento que lo es mas que todas, y para empezar a hablar de ella voy a confesar una herejia: siempre preferi a Pete Townshend como solista. Si, si, ya se, no digan nada, y yo mismo me doy de patadas, porque lo mejor de The Who no le llega a los tobillos al Pete en solitario, es verdad y lo tengo muy en claro. Pero hay fanatismos que no se eligen, sino que simplemente se quedan con uno, como el que yo tengo por el disco Todos los mejores cowboys tienen ojos chinos. Recuerdo haberlo conseguido en cassette en su momento, recién salido y cuando apenas empezaba a hacerme una pequeña discoteca. O casseteca, mejor dicho. Y aca esta el secreto del fanatismo, porque uno tiene siempre un particular apego por los discos que se compró en tiempo real, por el primer detritus de ese filón que alcanza a tener en sus propias manos. Tengo amigos que ponen a Emotional rescue antes que ninguna otra cosa de los Stones solo porque fue el primero que compraron de su propio bolsillo, recién salidito. Y es lo que me pasa a mi con Townshend, porque nunca pude sentir esa cercanía con It's Hard, por ejemplo, el disco de The Who mas o menos contemporáneo del solista al que me refiero. Y si a eso le sumo que ninguno de mis amigos por aquella época tenia particular predilección por el grupo, no había sencillamente forma de entender historia y contexto: recien comprendí todo cuando, en la época del CD, pude poner manos en el compilado Who's better, Who's next. Pero, claro, a esa altura la suerte ya estaba echada, y con ciertas fidelidades no se jode. Y cuando se habla de Todos los mejores cowboys, la clave está en las canciones. Canciones que son monumentos, como ésta, de letra interminable, que leí traducida de pendejo en una Twist y Gritos, creo recordar, y no paré hasta conseguir, hacerme fan y cruzado de un disco que, bien mirado, no termina de estar a la altura de esta canción. Pero no importa, porque como dice Pete, el río no rechaza ningun río. Oh, no, claro que no. Recuerdo que cuando nos pasábamos el porro/ mi cuerpo se enfriaba un poco, canta Townshend casi al comienzo de un tema con referencia bíblica, que leo en Who I am, sus memorias, que coincide con una época queestaba en cualquiera, pasado de rosca con todo, con el alcohol, con las drogas, con sus coqueteos con el jet set, no había nada en pie. Pero, sin embargo, el mar, oh si, ahi estaba el mar, que recibe y recibe. Como siempre me sucede, cada vez que vuelvo a escuchar el tema, no lo puedo sacar de mi cabeza durante días y días. Así estoy en el último tiempo, cantando y cantando el estribillo. Y también tarareando ese puente, o como quiera que se llame, que se parece demasiado a la melodía de Marlboro. Pero lo dije antes, con los fanatismos no se jode, y me gusta esta letra que va y viene, que tiene un pliegue para cada momento de la vida, como para sumarse al coro. Estamos poluidos ahora, pero en nuestro corazón permanecemos limpios, canta Pete, y es imposible no querer cantar con él. De eso se trata el domingo, de eso se tratan las canciones que son nuestras como el tatuaje en la piel, de eso se trata Musica Cretina, que desde su Lado A, y después de lo nuevo de Charly García, como no podía ser de otra manera, se suma a ese coro que dice que el mar no rechaza ningun rio. Y el río es donde todos estamos.

martes, 21 de marzo de 2017

Lou Reed, "Stupid man"


Vivir tan solo al lado del agua/ te volverá totalmente loco

Ya les dije que hay un nuevo no-programa, ¿no? Es martes, hay un hermoso sol otoñal, y también hay un flamante Musica Cretina. Marzo arrancó su retirada, pero nosotros nos quedamos, no nos queda otra. Pero no estamos solos, aquí está el amigo Lou, sonando desde el comienzo del Lado B del no-programa que recién estrenamos ayer con una joya de su época Arista, la más injustamente menospreciada de su carrera, una época que va desde Rock n roll heart (1976), hasta Growing up in public (1980). Stupid man es el tema que abre The bells (1979), y dan ganas de quedarse, y darle play una y otra vez. Al menos eso fue lo que me pasó cuando descubrí las remasterizaciones recientes de esta época de Lou, algo a lo que --cuentan-- estuvo dedicado en sus últimos días. Me lo imagino volviendo a escuchar aquellas cintas con una sonrisa satisfecha, pensando (con permiso, Manuel Vilas) pero qué bien que suenan, pero qué bueno que era yo entonces, pero cómo los volvi a cagar a todos, ya van a ver, ya van a volver a escuchar, y quedarán como el perrito de la RCA, escuchando la voz del amo, y tendrán que venir a pedir perdon, ya van a ver, soy el mejor, pero no hace falta escuchar nada Lou, perdon Lou, perdon y perdon. Y ahora sí, cantamos todos: hombre estúpido, que hace dedo escapando de una buena vida. Suena en esta tarde soleada de martes, y suena también en ese mundo paralelo llamado Música Cretina, donde Lou vive, donde Lou es eterno. Y entonces llega el momento de confesar que se me hizo un rito, y lo evoco en secreto cada mañana de yoga: cuando mis compañeros dicen Ommm, yo digo lOOOureeDDD. Y, en vez de gracias, rock n roll.